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ladrones de recuerdos

Hace unas semanas me sucedió algo muy extraño, llevo varios días dándole vueltas, no sabía si contarlo o callármelo, pero al final me he decidido.

Antes de nada, voy a poneros en situación: había estado de fiesta toda la noche, eran las fiestas del pueblo de al lado. Como es bien sabido en las fiestas de mi zona, existen las peñas y si te pasas por una de ellas lo mas seguro es que te obsequien con unos tragos de zurracapote; Pues en una de estas peñas me tropecé con un par de personajillos muy curiosos, para los que hayan visto la guerra de las galaxias, eran como los Jawas , pero sin esos ojos luminosos, casi me caigo al tropezarme con ellos, tras pedirles perdón por no haberlos visto, emitieron una serie de gruñiditos y se fueron corriendo, con tanta prisa, que cuando les fui a avisar de que se les había caído un colgante ya los había perdido de vista, decidí ponérmelo, la verdad, era muy curioso y me hacía gracia. Si les volvía a ver se lo devolvería.

Cierto es que al ponerme el colgante un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo y mis piernas me flojearon un poco, pero no le di mas importancia, lo achaqué a los efectos del zurracapote, aunque sólo había bebido dos tragos del porrón…

El resto de la noche nada importante sucedió, a excepción de que si que volví a ver a los dos personajillos con los que antes me había tropezado, pero cada vez que me acercaba a ellos se iban corriendo, y siempre que preguntaba a la gente que momentos antes estaban al lado de estos pequeñajos, estaban tan borrachos que me era difícil tener una conversación coherente, de todas formas, por mas que preguntaba nadie parecía haberlos visto.

Con la mosca detrás de la oreja me empiltré, y aquí viene el porqué os estoy contando esto, al poco rato de haberme metido en la cama me quedé dormido, aunque esta vez fue diferente, esta vez no tuve sueños, esta vez no estaba descansando, cuando abrí los ojos me encontraba en otro sitio completamente diferente a mi habitación, y no era de noche, si no que era de día, sabía que estaba en mi pueblo,no por las casas que habían desaparecido, lo sabía porque reconocía la orografía del terreno. Mi estado de shock era brutal, no sabía que había sucedido ni como volver a mi casa. Decidí dar una vuelta a ver si podía llegar a una conclusión, fue cuando me di cuenta de que estaba desnudo, ya que pisé una piedra con el pié descalzo, pero lo mas extraño de todo fue que el colgante que me había puesto esa noche si que lo tenía. En ese momento mi cerebro empezó a atar cabos, decidí examinar un poco mas el colgante para ver si podía encontrar alguna manera de volver a mi casa, justo al quitármelo para verlo mejor, regresé a mi cama.

En vez de asustarme decidí volver a ponerme el colgante para conocer un poco mas el sitio al que antes había ido, me resultó imposible, mira que le daba vueltas al chisme, pero no conseguía transportarme al otro lado. Tras intentarlo mil y una veces decidí volverme a dormir, fue entonces cuando otra vez me trasladé al otro mundo, por lo que deduje que solo dormido podía realizar ese “viaje” )con el tiempo he descubierto que con relajación y buena concentración se puede lograr, incluso se puede realizar el viaje con ropa, algo mucho mas cómodo que ir desnudo por mundos desconocidos( pero lo que mas me sorprendió de eso, fue el ver a un amigo que regresaba de la fiesta del pueblo de al lado, beodo hasta las cejas, me acerqué a el y le llamé, pero ni me veía ni me oía, hubo un momento en el que pensé que me estaba viendo, ya que sus ojos se centraron en los míos, incluso dijo -Cabrón! ande tas metido to la noche!- pero acto seguido se puso a andar y su cuerpo atravesó el mío, como si yo fuese un fantasma. Tras recuperarme de la impresión que causa que alguien te atraviese, me volví a ver por donde estaba mi amigo y cuál fue mi sorpresa al ver a los dos seres parecidos a los dueños del colgante )sus ropas eran de un color mas oscuro( que estaban al lado de mi amigo metiendo la mano en su cabeza y guardando algo en una pequeña caja, y esta a su vez en un saco. En ese momento eché a correr hacia ellos, para ver si podían explicarme lo que estaba pasando, aunque he de decir que me daban algo de miedo, no sabía lo que le estaban haciendo a mi amigo, cuando me vieron correr hacia ellos desnudo y con el colgante )la verdad que no tiene que ser una buena imagen jejeje( también echaron a correr ellos, dejándose de nuevo algo por el camino, esta vez no era ningún colgante, si no que era el saco donde anteriormente habían metido la caja, decidí ver que guardaban esas cajas, la verdad que ese era un día de continuas sorpresas, pues las cajas guardaban nada mas y nada menos que los recuerdos de las personas. Al abrir la caja )que resultó ser la que habían cogido de mi amigo(, pude ver los instantes que habían robado de su mente, entre ellos estaba el momento en el que mi amigo me había llamado cabrón, ¡podía verme! aunque no de forma consciente, todos los recuerdos que allí estaban almacenados los sentía como míos, no pude pararme solo con los recuerdos de mi amigo, así que fui abriendo una tras otra las demás cajas hasta quedar exhausto, era abrir la caja y un aire de color blanco revoloteaba e iba directamente a mis ojos, justo en el momento que los recuerdos de la otra persona llegaban a formar parte de los míos, eso si, todos ellos de cuando la gente se encontraba en un estado ebrio.

Con el tiempo me he dado cuenta que hay momentos en los que ambos mundos, el nuestro y el de esos pequeños seres están mas cercanos, uno es al dormir, y otro es cuando se está un poco curda , por eso muchas veces cuando dormimos no recordamos nuestros sueños, o cuando alguien ha bebido suele tener ciertas “lagunas”, y no es por otra cosa que es en esos momentos cuando es mas fácil robar nuestros recuerdos y pensamientos.

Todavía no se porqué nos los quitan, pero si algún día lo averiguo y os apetece seguir escuchandome, tan sólo tenéis que pedírmelo, que gustoso aceptaré contar otro capitulillo de este curioso mundo.

Posted in El mundo oculto

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