Intro 2

Tras varios días vagando por la calle, por fin llegó al lugar en el que podría estar más cómodo, las cloacas.

– Por lo menos el ruido es mucho menor- se decía a si mismo Iogo – Y no solo eso, a simple vista parece mucho mas limpio que la superficie… Si alguien me hubiese dicho esto hace unos años habría pensado que estaba loco, o tratando de tomarme el pelo, bueno… tal vez… el loco sea yo ahora… JA JA JA

La risa resonó a lo largo de las galerías, unas galerías en desuso gracias a la decadencia de la ciudad, otrora capital de la república. Ahora en la superficie el caos era el único gobernante, y lo único que hacía que la civilización no se desmoronase era el odio irracional que tenían a sus vecinos del norte, a los cuales achacaban todos sus males, por lo que los ciudadanos de a pié no veían mal que se destinase casi el 80% del presupuesto del país para fines militares, daba igual que hiciese siglos que no tenían contacto ambas civilizaciones, estaban convencidos de que eran ellos quienes les robaban sus recursos, por lo que tenían que hacer lo imposible para acabar con ellos. Tan sólo existía un grupo que se oponía al gobierno, pero era una minoría sin apenas fuerza como para hacer entrar en razón a los millones de hambrientos que cada día poblaban las calles.

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