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En un futuro todo será mejor…

Tan solo levantaba la cabeza del cuaderno para mirarla, y si alguna vez su vista se cruzaba con su mirada, rápido otra vez a hacer que estudiaba, pero lo único que hacía era pensar en ella, cómo sería si alguna tarde mientras iban los dos juntos a casa, ella le cogía sorpresivamente y le daba un beso. Cuán maravilloso podría ser aquello, su primer beso y con ella…

Eso no podrá ser, se decía a si mismo.

Todos los días cuando terminaban las clases solían ir los dos juntos a casa, debido a que eran vecinos y se conocían desde pequeños, pero últimamente no iban solos, también les acompañaban dos compañeros de clase y aunque les pillaba algo a desmano de sus casas, casi todos los días iban con ellos, burlándose de Evelio; Antonia, a menudo lo defendía, pero otras se reía también de las burlas. En esos momentos Evelio agachaba la cabeza y pensaba ¿como pueden caerle bien estos imbéciles?, mientras él seguía andando a su lado, recibiendo no solo burlas, si no que alguna que otra zancadilla o colleja.

Cierto día, cansado de siempre recibir, se revolvió y le dio un puñetazo en toda la nariz al que más solía molestarle, este que no esperaba tal reacción, trató de devolvérsela, pero no le dio tiempo, ya estaba tirado en el suelo, recibiendo mas y mas golpes, aunque al poco tiempo los separaron.

Evelio sonreía, se sentía fuerte, no esperaba que la pelea se decantase a su favor en ningún momento, miraba la cara del chaval ensangrentada y se sentía mucho mejor, aliviado, se había quitado un peso de encima, en ese momento Antonia, le dijo, -pensaba que eras diferente, que no eras como estos brutos…- fue a ayudar al magullado de Miguel, y le dio un beso en la boca. Evelio no podía creerlo, algo se había imaginado, incluso había oído algún rumor en los descansos entre clase y clase, pero ¿Antonia con Miguel? si hasta ella pensaba que era un bruto… No podía entenderlo, Antonia le acababa de despreciar por parecerse a Miguel, aquel que siempre se estaba riendo de él, y ahora ella le besaba.

Una lágrima, le brotó del ojo con tan mala suerte que fue vista por el amigo de Miguel, y aprovechó para reírse de el, )una vez mas( Evelio está llorando, Evelio está llorando…

Evelio se fue pensativo y solo a casa esa tarde.

Al día siguiente al volver a clase se juntó con Antonia en el ascensor. Él, no era capaz de mirarla a la cara después de lo del día anterior, hasta que ella le dijo, -Seguro que cuando seas mayor tendrás a todas las chicas loquitas por ti- Pero el no quería tener a todas las chicas de mayor, él quería tenerla a ella ahora, y que no estuviese con el gilipollas de Miguel, Fue entonces cuando Antonia le dio un beso en la mejilla y un abrazo. Un abrazo que no le curaba su herida pero que le reconfortaba por lo menos.

Desde el día de la pelea nunca mas les volvió a acompañar Miguel ni su otro amigo, Evelio seguía diciéndose que nunca podría estar con ella, pero por lo menos siempre podría acompañarla a su casa desde el colegio.

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1 Comentario

  • No puedo comprender a Antonia. Me supongo que Evelio estará hecho un lio. Ahora se conforma con acompañarla a su casa desde el colegio pero tal vez descubra que eso es insuficiente. No sé.
    Pero me gusta el relato

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