Me encontraba avanzado por la cueva, cada paso dado resonaba en la paredes húmedas de la gruta, detrás de mi, todos ellos, algunos ansiosos y otros solo curiosos, dudaban que yo fuese quien decía que era, no tenía miedo pero tenía esa sensación que te aprieta cuando te enfrentas a algo desconocido, a algo que sin duda es peligroso. Tenía que sacar de aquellas oscuridades a un ser encerrado desde hacía años esperando a una ocasión como esta, si yo era quien decía ser lo sacaría sin masgruta problemas, pero no lo era, me estaba tirando un farol, ni siquiera sabía a qué me iba a enfrentar, ni como de peligroso sería tras años de encierro obligado.

Al final, allí estaba recostada (porque era ella) sobre un lado de su cuerpo y con el pelo de la cabeza tapándola la cara, la luz tenue que iluminaba mis pasos deformaba su sombra ; observé como con su mirada me seguía, allí estaba ella, (la sensación que me oprimía el pecho era mas fuerte que antes) pero aparte de su movimiento ocular, seguía impasible, tranquila, como si nada pasara a su alrededor en una tarde de siesta. Prontó me asaltó la duda, ¿querrá que me acerque para atacarme? decidí provocarla, empecé a chillarla, un grito fuerte, pero nada, seguía quieta, un segundo grito….

Abro los ojos- ¿acabo de gritar mientras duermo? ¿me habrá oído alguien?, parece que no, vaya sueño mas raro…- Media vuelta y a seguir durmiendo