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El guerrillero capturado

El recorrido sinuoso hacía que el viaje no fuera tan aburrido, en ocasiones la mula aún a pesar de estar acostumbrada a transitar por esos andurriales trastabillaba y parecía que iba a tirar a su carga, aunque rápido se recuperaba sin desgracia alguna que lamentar. Las muñecas le estaban empezando a doler debido a las heridas que le hacía la soga, la cual fuertemente apretaba una mano contra la otra, impidiendo cualquier movimiento de ataque y entorpeciendo cualquier intento de huida.

imgLos franceses parecían contentos, tenían a uno de los guerrilleros entre sus manos, pero desconocían completamente de quién se trataba, ellos soñaban con que fuese el cura merino, pues empezaba a azotar notablemente a las tropas napoleónicas en aquella zona pinariega. Erraban su tiro completamente, tan solo era un simple habitante de la zona al cual le pagaban una peseta por cada batalla en la que participaba, con el tiempo sería un soldado regular, pero ahora no era mas que un carretero jugando a la guerra como medio para ganarse al final del día un buen jornal.

El preso se reía cada vez que le preguntaban por su nombre y tal hecho hacía enfurecer a sus captores, por lo que decidieron llevarlo a uno de los pueblos que tenían controlado para allí interrogarlo mas profundamente. Esta vez no tendrían tanta suerte como cuando pillaron a guerrillero de cuclillas haciendo de aguas menores.

Una bandada de corvates se encontraban en un claro, a la espera de comida, justo cuando el sol asomaba en la cima de la montaña deslumbrando a todo aquel que se dirigiera al este, en ese momento, en el justo momento que el aire empezó a soplar mas fuerte, en el que empezó a levantar la cimuja del suelo, fue cuando los franceses se vieron rodeados por una treintena de hombres armados, hombres salidos de la nada. Alguno de los del bando napoleónico trató de plantar cara, sin darle tiempo tan siquiera a apuntar con el arma, caía al suelo para regocijo de cuervos y aves de carroña. Esa no sería una gran victoria, pues solo abatieron a dos soldados y capturaron a tres, pero contribuyeron a la continua sangría que en otros lugares de España también se estaba dando.

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