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solo quería darse de baja

Cuando León llevó la hoja firmada a la sede central, no pudo menos que quedarse asombrado ante la majestuosidad del edificio, sede central de todo despropósito. Él, tan solo tenía que llevar su firma y luego desentenderse, ¿qué le podía pasar?, tan solo estaba pidiendo no figurar mas en su lista de mailing, ya estaba aburrido de cartas y mas cartas de propaganda, había días que le llenaban el buzón con chorradas, aunque al principio había alguna que le era hasta útil: labado de coche gratis, descuentos del 80% en la compra de la última aspiradora aspiramás (con dos motores de succión),  ¡prueba gratis este crecepelo mágico!; resultó que funcionaba, pero terminaron prohibiéndolo porque debía tener efectos secundarios que nunca salieron a la luz pública, en los mentideros de internet se decía que producía espeluznantes mutaciones, varios fueron los blogs que mostraron imágenes de las supuestas mutaciones, incluso en medios como menéame llegaron a la portada, pero pronto esos sitios desaparecieron de internet o dijeron que había sido todo un cruel montaje.

Cuando León llegó a la ventanilla de información, un esbelto mozo, con muchas horas semanales de gimnasio a las espaldas y con un refinado acento, le preguntó que quería y este le contestó que quería darse de baja, el “educado armario” le indicó con suave tono de voz, que para esas cosas tenía que hablar con su compañera; se encontraba en el mostrador de enfrente. Al verla, León no entendía como no había ido directo a hablar con ella. Esta le preguntó que qué deseaba, en el mismo tono y entonación que el anterior recepcionista, lo que antes le había parecido hasta pedante, ahora le parecía de lo mas sexy, sobre todo si era acompañado con un movimiento de aproximación que dejaba mas a  la vista el generoso escote que esa mañana lucía la recepcionista.

-ehhh, mira, es que.. venía a darme de baja de sus servicios, quiero decir de los servicios de su empresa….-

-Pero si para usted son gratis, si no quiere leer el correo tan solo tiene que tirar las cartas a la basura, no hace falta ni que las abra- Al terminar esto, la joven inspiró profundamente haciendo que el volumen aparente de sus senos aumentase. Está demostrado, los hombres tienen mas dificultades para razonar cuando la testosterona se dispara.

-ehhh, no… es que, eso es lo que vengo haciendo desde hace un mes y ya estoy aburrido, que hay días que el cartero no me puede dejar las cartas en mi buzón porque vosotros lo habéis llenado- dijo tratando de mirar a los enormes ojos azules de la chica.

-¿Está seguro?- dijo ella levantándose de su sitio dejando ver sus largas piernas, mientras se bajaba un poco la minifalda y recogía una PDA del escritorio- pues acompáñeme- León la acompañó sin rechistar hasta el ascensor, observando su contoneo al andar.

-No me ha dicho como se llama-

-León Gómez Gómez- tras lo cual ella, llamó al ascensor y empezó a trastear en la PDA

-Por lo que veo, usted usó el crecepelo gratis durante dos meses-

-Si, así es-

-¿Todos los días?-

-Si, todos y cada uno hasta que lo prohibieron-

-uhmm, es extraño que no le hayas venido antes por aquí- dijo justo en el momento que se abría la puerta del ascensor y ella entraba. Ese comentario no le gustó mucho a León, ya que había leído de todo en internet a cerca del crecepelo, pero el susto que se dio al ver detrás de el al recepcionista con el que había hablado al principio le hizo entrar en el elevador sin pensar, tras León también entró el “gentil mastodonte”. El ascensor era justo para tres personas, pero como el tamaño de una de ellas excedía la media hacía que los tres estuviesen bastante apretados; León estaba cara a cara con la chica, tratando de pensar en cosas nada eróticas, ya que no quería que el soldado del sur levantase el campamento, pues estaban lo demasiado juntos como para que ella se diese cuenta de que León se alegraba de haberla conocido.

-Todavía estás a tiempo, de no darte de baja- Dijo una voz susurrante al oído de León, que hizo que se erizasen todos los pelos del cuerpo, en una corriente electrizante que corrió desde la nuca, hasta el último pelo de los dedos de los pies. Eso fue suficiente, no le hizo falta pensar en nada antierótico, ahora estaba muerto de miedo, sobre todo tras ver que donde se estaban dirigiendo era a la planta menos cinco ¿en que empresa llevan a la gente a la planta menos cinco, para darte de baja, acompañado de un mastodonte susurrante?  seguro que es en esa planta donde tienen a los mutantes. Iba a decir que ya no se iba a dar de baja cuando las puertas se abrieron.

-Ya es demasiado tarde- dijo la chica viendo la intención de este – No nos gusta bajar hasta aquí en balde-

-Yo me encargo- Dijo el hombre mientras cogía del brazo a León, sin apretar, pero con agarre firme y lo sacaba del ascensor, tras lo cuál dio un beso a la recepcionista como si estuviera marcando el territorio.

-No deberías ser tan celoso-

-La última vez el tío que te acompañó, casi enloquece-

-Normal, tu le dijiste que iba a estar junto con los mutantes…- Eso ya fue suficiente para León

-Perdonad, ¿no se podría hacer nada? he reconsiderado mi postura, no me apetece darme de baja hoy, tal vez en otro momento… bueno tal vez nunca¿no podríamos volver a recepción y como que no ha pasado nada?- El chico armario miró a la chica objeto y asintieron a la vez.

-Está bien, nos has caído bien- Dijo ella- pero esta vez en vez de tirar todas las cartas cuando te lleguen abre una de vez en cuando y compra lo que venga en ella, ¿vale?- León asintió y volvió al ascensor, esta vez al que tenia de frente era al hombre. Cuando llegaron a recepción le hicieron firmar un nuevo contrato comprometiéndose a aceptar un mayor numero de correos.

Pasado el susto inicial, León sentado en el sofá de su casa, se dio cuenta de que había sido un tonto, de que le habían engañado como a un niño y que terminaría yendo otro día a darse por fin de baja. Al mismo tiempo que León pensaba eso, los dos recepcionistas tenían una reunión con su jefe:

-Así es, dijo que lo había usado todos los días, y no solo no tenía mutaciones, si no que le había crecido el pelo-

-Muy bien, la próxima vez que venga, porque vendrá, le tomáis una muestra de ADN, pues al parecer hemos dado con el sujeto que nos servirá para nuestras pruebas- Dijo un hombre sentado en una silla de director con una horrible cabeza deforme, y lléno de pustulas por todo el cuerpo- Ese chico tuvo mas suerte que yo, pero parece que se le ha acabado… esa suerte….

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2 Comentarios

  • Muy buena la historia. Parte de una idea simple y consigue un desarrollo intenso.

    El final lo mejor 😉

  • Jeje, gracias por la visita y sobre todo por la crítica, siempre gusta oír que alguien lo hace bien.
    Un saludo.
    Y te sigo leyendo…

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