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Cuentacuentos: Mónica hizo desaparecer la luna

La noche estaba despejada cuando Mónica hizo desaparecer la luna, la gente que la rodeaba quedó boquiabierta, a la espera de que deshiciese el truco y mostrase de nuevo el satélite de la tierra.

Tras pasar el gorro de maga entre los asistentes a su espectáculo y mirar las pocas monedas que la habían echado, Mónica preguntó a los allí presentes

— ¿pensáis que estar casi dos horas entreteniéndoos con mi magia solo merece 3 monedas y un botón de latón?— Nadie contestó, la gente solo se limitaba a bajar la cabeza cuando Mónica los miraba a los ojos

— Bueno… por lo que veo, eso creéis. Está bien, espero que en mi próxima visita consideréis que merezco mas que esto — y dicho eso, la maga se fue andando hacia el monte. Tras la vergüenza que les había echo pasar, tan solo un niño de menos de 10 años se atrevió a preguntar

— ¿donde está la luna? ¿se la ha llevado?— Varias de las personas mayores que estaban junto él se echaron a reír

—No te creas esas cosas chaval, esto solo son trucos visuales, ya verás como tarde o temprano la luna vuelve a aparecer— Pero Antón no contento con la explicación corrió detrás de la maga.

foto de jmrobledo

Aunque Antón no había tardado mucho en salir detrás de la maga no la veía por ningún lado, tan solo hubo un momento en el que divisó la silueta de Mónica en la laguna del pueblo, que poco a poco se iba hundiendo en las frías aguas nocturnas. Al llegar Antón al lugar ya no había rastro de ella, tan solo la huella de unos pies descalzos  al borde del agua y el reflejo de la luna sobre esta, pero levantó la cabeza y la luna no aparecía por ningún sitio.

Los días fueron pasando sin tener noticias de la maga ni de la luna robada, incluso parecía haber desaparecido en los pueblos vecinos, pero nadie escuchaba a Antón, que aseguraba saber donde se encontraban ambas.  Tan solo despertaba burlas y mofas por parte de los demás chavales de su edad y pena por parte de los mayores

— Pobre Antón, siempre en la luna…— decían los comentarios mas piadosos.

Hasta que llegó el día en el que todo el pueblo se movilizó en la búsqueda de la maga, los cazadores llevaban sus perros, el herrero su martillo, el cura la cruz, cada habitante del pueblo había salido al monte donde se decía que habitaba la bruja, (ya no era la maga) todo el pueblo,  menos Antón, que sabía donde se encontraba y había logrado esconderse para no acompañar a todos en la cacería. Todo un día con parte de su noche estuvieron los aldeanos buscándola y no se dieron cuenta de la falta de Antón hasta que regresaron al pueblo. Pronto los vecinos, ya movilizados por la búsqueda de Mónica, se pusieron a buscar al chaval, hasta que otro niño vio un bulto flotando en medio del lago. La gente rezaba porque no fuera el chico, pero no fue así, era Antón que había querido nadar hasta el fondo de la laguna para recoger la luna.

Mientras dos de los hombres mas fuertes del pueblo remaban para traer el cuerpo inerte del chico a la orilla, todo el pueblo pudo contemplar como la luna se veía en las aguas y no en el cielo, tal y como había dicho Antón. Cuando la barca llegó a su destino y uno de los hombres dejaba al niño en los brazos de una desconsolada madre, apareció la maga-bruja. Alguno trató de tirarse a por ella o incluso de lanzarla algún objeto, pues ellos la echaban la culpa de la muerte del niño, ya que si no hubiera echo desaparecer la luna, eso nunca hubiera pasado, pero no podían, estaban inmovilizados ante su presencia y su voz melodiosa

—No supisteis valorar mi trabajo, como tampoco supisteis escuchar a un niño, espero que hayáis aprendido la lección— y dicho esto se transformó en un ave y desapareció volando, en el mismo instante que un impulso recorrió el cuerpo de Antón, logrando que este volviese a la vida. Cuando el niño abrió lo ojos todos los que se encontraban al rededor de él y de su madre pudieron ver como la luna brillaba en los ojos del joven

— Madre, ya podemos ver la luna, he tenido que sacarla del fondo de la laguna—

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4 Comentarios

  • No entiendo por qué sólo los niños parecen predispuestos a creer en la magia; la vida está llena de ella.

    Y tu relato, a su vez, lleno de vida.
    Un saludo =)

  • La historia es maravillosa. Estoy con Dama Blanca en cuanto a que es una pena que sólo los niños se dejen envolver por la magia y la fantasía. Un placer leerte.

  • Holas, pues si alguien hubiera secuestrado a la luna yo también hubiera ido a buscarla, sin ella la noche no sería la misma. Exquisita historia 😀

    Saludos

  • Muchas gracias por la visita, y por los consejos que alguien me ha mandado en privado un saludo. 🙂

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