foto de Michael Dawes

Y cuando dio comienzo, aquel pequeño personaje dejó caer su caña mientras él colgaba de la luna, siempre le había gustado ese tipo de ensoñaciones ¿Cómo sería poder caminar por la luna…?

—¡YE! sal de Babia— dijo el pequeño —Aquí  hemos venido a pescar, no para admirar musarañas—

No le hizo ni caso, siguió viéndose saltando entre cráteres, dejando huellas que quizás durarían siglos, hasta que la fría sensación del agua golpeando su  cabeza le hizo incorporarse de golpe. Miró para todos los lados tratando de ver quien era su atacante, hasta que se dio cuenta que el viejo cascarrabias tenía una herrada en la mano. Se reía como si no lo hubiera hecho en años y estuviera reservándose para este momento.

Cogió sus aperos de pesca, para preparar la jornada y dejó sus ensoñaciones aparcadas para otro momento.