Desde lo alto de la loma, vio asustado como la niebla penetraba incluso en las casas

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Desde lo alto de la loma, vio asustado como la niebla penetraba incluso en las casas. Estaba empezando a amanecer y casi con toda seguridad habría pillado a todo el mundo durmiendo. No esperaba encontrarse con eso al volver a su hogar. Había oído hablar de este fenómeno en otros valles, pero el suyo estaba muy al norte como para preocuparse, el clima en teoría, no era propicio para este tipo de fenómenos.

foto realizada por Sergio_One

El recordar la historia que hacía un año le había contado un grupo de desplazados por la niebla, le hizo abandonar su estado de crisálida y ponerse a correr como un loco colina abajo hasta detenerse en el pilón donde tantas veces de niño había llevado el ganado.

En esta época las vacas deberían estar pastando en lo alto de la montaña, pero el efecto que la niebla tenía sobre estos rumiantes había hecho que bajaran al valle, acudiendo a su llamada como si fueran ratas y la niebla el flautista de cierto pueblo alemán. Observando hipnotizadas aquel bello pero letal mar de algodones, que poco a poco engullía el pueblo, podían pasar todo el día, solo apartaron la mirada del fondo blanco cuando el ruido que hizo Óscar al entrar de golpe en el pilón, interrumpió al silencio, dueño y señor hasta aquel momento.

Con la ropa empapada en agua y la cabeza bien cubierta por trapos igual de mojados, se lanzó a bucear en la niebla. Si en un principio, con los primeros pasos, la visibilidad era bastante buena, al llegar a las primeras casas se sentía como un ciego sin su lazarillo, cerró los ojos pues le daba igual el tenerlos abiertos, además la acidez que flotaba en el ambiente le hacía temer que perdería la vista si los tenía mas tiempo abiertos.

Esperaba poder recordar como estaban dispuestas las casas y las calles, pues llegar rápido a su casa era lo único que le ocupaba la mente, ya se preocuparía de los demás vecinos mas adelante. Al llegar a la que creyó que era su casa llamó a la puerta pero nadie se la abrió. Golpeó con el hombro y dio patadas infinitas veces a la puerta tratando de tirarla, pero el roble macizo solo se doblega ante el fuego o un hacha bien afilada.

Extenuado de tanto esfuerzo se dejó, se rindió, se sentó con espalda apoyada en la pared esperando que su ropa empezara a deshacerse como un diente de león azuzado por el viento, fue en ese momento cuando un grupo de personas con escafandras llegaron a rescatarlo.

Días después mientras se recuperaba de las quemaduras causadas por el ácido y desde el campamento de primeros auxilios que habían formado sus salvadores, en lo alto de la loma, vio asustado como la niebla había derruido incluso alguna de las casas.

PD: dedicado este post al amigo Fer Ibeas, lo prometido es deuda :-)

¡Se aproxima el fin del mundo!

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—¡Se aproxima el fin del mundo! — dijo, mientras se limaba las uñas y en su cara se dibujaba una mueca que no supe interpretar si era de burla exagerada o de dolor.

Por mi mente pasaron mil argumentaciones para tratar de convencerle, pero cuando se llega a la conclusión de que tu oponente, no tiene intención de cambiar de ideas, lo mejor es dejar que pase. A ver si en otro momento se le pilla con la guardia mas baja y atiende a razones.

El mastodonte reticulado (como le llamaban en algún bar de copas) siempre había sido muy dado a ignorar las señales que le rodeaban, por eso estaba yo encima de él siempre que podía, para tratar de que se diera cuenta de lo que le podría suceder si hacía ciertas cosas. Por mucho que se empeñase, la sociedad no había cambiado tanto.

Todo empezó como todo comienza: en el colegio, a muchos chavales les hubiera causado grandes problemas, pero a él no, solía ignorar insidiosos comentarios, incluso no se volvía contra nadie aunque le empujaran, lo llebaba bien, decía que le daba igual. Tan solo le vi pelear una vez contra dos chavales mayores, por causas que me seguirán siendo desconocidas, pero contrario a lo que se podía imaginar, salió victorioso de aquella pelea (Algo tenía que agradecer a su gran tamaño y precoz desarrollo físico) .

Tras esa pelea, el número de burlas descendieron, aunque nunca desaparecieron. Es mas, estoy convencido de que alguno de los que está aquí ahora conmigo, se sigue burlando de él en este momento.

En el trabajo, universidad e instituto, no le fue mucho mejor que en el colegio tras la pelea, pero él decía que eso eran cosas mías, que la gente no le juzgaba, que eso era algo que estaba en mi mente, que el mundo había cambiado.

Tampoco le dio importancia a las cartas amenazantes que llegaron a su buzón hará una semana, le dije que hablase con la policía, que se fuese a vivir a mi casa una temporada, o con sus padres, pero no me hizo caso. Al comienzo de este relato os he dicho que dejé la discusión para otro momento, a ver si le pillaba con la guardia bajada para tratar de convencerlo mas tarde, pues bien, fueron otros los que le pillaron con la guardia bajada.

Al salir de uno de sus bares preferidos le estaban esperando dos chavales mas jóvenes, con bates y puños americanos. No hizo falta que llegara la ambulancia a reanimarlo, cuando lo socorrieron las primeras personas, no se podía hacer nada.

Ahora le veo ahí, tumbado, pálido y con una brecha en la cabeza mal maquillada, pero la imagen que me viene a la mente de él, es aquella de cuando me decía que el mundo había cambiado con su sonrisa de bobalicón, creo que estaba equivocado, pero haré todo lo posible para que deje de estarlo.

Y cuando dio comienzo, aquel pequeño personaje dejó caer su caña mientras él colgaba de la luna

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foto de Michael Dawes

Y cuando dio comienzo, aquel pequeño personaje dejó caer su caña mientras él colgaba de la luna, siempre le había gustado ese tipo de ensoñaciones ¿Cómo sería poder caminar por la luna…?

—¡YE! sal de Babia— dijo el pequeño —Aquí  hemos venido a pescar, no para admirar musarañas—

No le hizo ni caso, siguió viéndose saltando entre cráteres, dejando huellas que quizás durarían siglos, hasta que la fría sensación del agua golpeando su  cabeza le hizo incorporarse de golpe. Miró para todos los lados tratando de ver quien era su atacante, hasta que se dio cuenta que el viejo cascarrabias tenía una herrada en la mano. Se reía como si no lo hubiera hecho en años y estuviera reservándose para este momento.

Cogió sus aperos de pesca, para preparar la jornada y dejó sus ensoñaciones aparcadas para otro momento.

cuentacuentos: Sólo tenía una certeza: la culpa la había tenido aquél libro.

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Sólo tenía una certeza: la culpa la había tenido aquél libro. Todo lo que le había sucedido estos días no tenía nada que ver con él, ni con su enfermedad. Cuando lo pillaron tratando de matar a la mujer de su mejor amigo, lo metieron en un centro especial para casos como el suyo y aunque no tardó mucho tiempo en escaparse, el poco tiempo que permaneció dentro le ayudó a reflexionar sobre todo lo que le había sucedido desde que leyó dicho libro, aquellos recuerdos que como bloques de cemento se habían hundido en el lago de sus recuerdos, ahora estaban saliendo a flote.

Pero la misma medicina que le hacía recordar le dejaba extenuado, dormía mas que respiraba y en el poco tiempo que estaba despierto, apenas podía mover el cuerpo ya que se sentía abotagado al realizar el mínimo movimiento. Sabía que en cuanto supiera como engañar a los que le cuidaban de que se estaba tomando la medicación, el huir de aquella cárcel sería relativamente fácil, lo difícil sería recordar todo lo que deseaba hacer una vez hubiera salido. Y así fue, en la noche de su huida, tan solo hacía dos semanas que había dejado de tomar la medicación, desde entonces el tiempo que antes pasaba durmiendo lo empleó en recordar, tumbado en su cama, sin levantar sospechas y pensando una y otra vez en lo mismo, para no olvidar.

Como había esperado, la salida fue sencilla, solo tuvo que inmovilizar a un celador y aunque  le costó no matarlo, solo le dejó inconsciente (esas dos semanas únicamente pensando, le habían dado algo mas de autocontrol), tras esto, abrir un par de puertas para terminar en la calle, fue pan comido.

Lo primero que hizo al llegar a su casa fue quitar el cordón policial, pues al detenerlo inspeccionaron su casa y encontraron los cadáveres de sus padres pudriéndose junto al de su amigo Jon. Lo había tenido que matar a él también, había visto a sus padres muertos, no quería que lo delatase, ni que hiciera preguntas incómodas. Lo que todavía no entendía es porqué sus padres quisieron matarlo y porqué lo drogaban todos los días para que no se enterase de nada. Daba igual, la respuesta seguro que estaba en aquel libro, era lo único que no podía recordar, ¿qué había en aquel libro? ¿Qué le había echo volverse así?

Al llegar a la habitación donde sus padres habían permanecido durante días muertos, tan solo le recorrió un escalofrío, no sabía muy bien por qué, pero la muerte de sus padres no le causaba ningún sentimiento, sin embargo, mientras estuvo medicado no soportaba el dolor de haberlos matado, aunque lo mitigaba diciéndose que había sido en defensa propia.

Ahí estaban los charcos de sangre, al pié de la cama de sus padres, algo que al principio no le extraño.

Trató de no pisar las manchas de sangre seca que cubrían casi toda la alfombra, alfombra que había sido comprada por él como regalo para sus padres en un viaje que hizo de joven a Turquía, hacía ya muchos años. Toda la habitación estaba decorada al estilo árabe, tan solo desentonaba un cuadro casi descolorido de la virgen que se encontraba sobre el cabecero de la cama. Al fijarse en esto, se dio cuenta que algo no cuadraba, pues creía recordar que había matado a sus padres en defensa propia, cuando trataron de asfixiarlo mientras dormía… si era así ¿cómo es que la habitación de sus padres estaba llena de sangre? ¿acaso la historia no era real? en un comienzo no podía creérselo, pero poco a poco los recuerdos reales se le mostraron con toda su crudeza, vio como fue él, el que trató de ahogar primero a su madre, vio como su padre al despertarse trató de dispararle con la pistola que guardaba bajo la almohada, también vio como este vaciló al ver que era su hijo al que iba a matar. Ese vacile le costó la vida.

No podía soportar todas aquellas imágenes que se le agolpaban en el cerebro, lo que hubiera en el libro ya le daba igual. Comenzó a golpearse fuertemente la cabeza contra las paredes de la habitación hasta que empezó a marearse por la pérdida de sangre y los fuertes golpes. Para luego acurrucado de la forma que creía que había muerto su madre, empezar a tomar todas las pastillas que en dos semanas había escondido.

Y ahí se quedó, acurrucado sobre la cama, sangrando por la cabeza y tratando de morir a base de pastillas.

Esta entrada continua de esta

cuentacuentos: Es malo levantarse con el pie izquierdo, pero peor embadurnado de sangre.

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Es malo levantarse con el pie izquierdo, pero peor embadurnado de sangre.  Además no me lo esperaba y ahora estoy aquí, tratando de deshacerme del cadáver, no entiendo como pudo suceder, no recuerdo absolutamente nada, desde que dejé la medicación esto se ha convertido en un caos, es como si estuviera nadando en un lago de recuerdos, donde solo puedo ver aquellos que están en la superficie y si trato de bucear para lograr alcanzar aquellos recuerdos que se hunden, termino ahogándome sin remedio.

Con suerte, este recuerdo también se me olvidará, como he olvidado el nombre de esta pobre chica, tal vez nunca lo supe. Debería ir a la policía y decir que soy un asesino, ¿ arreglaría algo con eso? da igual lo, único que quiero es saber quien soy y por qué hago estas cosas, si terminan deteniéndome lo único que harán será colgarme o inflarme a pastillas para que me quede idiota, como quisieron mis padres.

De ellos si que me acuerdo, también recuerdo como fueron ellos primero los que quisieron matarme mientras dormía, ahogándome con la almohada, menos mal que nunca me separo de Janet, mi magnum. Supongo que tendrían una buena razón para matarme, pero que mas da, fui yo el que terminó ganando esa partida.

Bueno ¿y ahora que? necesito desahogarme  con alguien, llamaré a Jon… Umh ¿no lo maté? puede que si… hace tiempo llamó su esposa preguntando por el, estaba muy angustiada, creo que dijo que llevaba 5 días desaparecido… mas o menos cuando dejé la medicación… si, definitivamente tuve que ser yo, iré a visitar a su mujer , a ver si lo han encontrado y si no, tal vez tenga que acabar con su sufrimiento.

PS: esta entrada tendrá continuación en la próxima entrada del cuentacuentos

cuentacuentos: Ahora me viene a la memoria la historia del buhonero de tres patas…

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Ahora me viene a la memoria la historia del buhonero de tres patas y las hijas del mercader. Al parecer este mercader…

—Espera ¿tres patas? ¿como puede una persona tener tres patas?—

—Pues… no se… a mi me contaron la historia de esa manera—

—¿Y no te chocó que tuviera tres patas?—

—Bueno… si, cuando me lo contaron la primera vez tenía seis patas, pero como me parecían muchas he dicho que solo tenía tres.—

—Bah, entonces te estás inventando la historia, no va nada de tener tres patas a tener seis, si te vas a inventar la historia entera mejor no me lo cuentes…—

—No me lo invento, solo que no le di importancia, tal vez se refería al animal, a la hembra del pato, bueno da igual, eso no es importante para la historia.—

—Pues no se para que lo cuentas si no tiene importancia, eso es meter tonterías en una conversación.—

—Tonterías las que estás diciendo tu ahora…—

—A ver, que no digo bobadas, solo quiero enterarme bien de las cosas, como por ejemplo ¿que es un buhonero?

—Pues no se… será alguien que vende búhos…—

—No habíamos quedado que tenia seis patas, ¿para que va a vender búhos un hombre que tiene patas?—

—Si vendiera patas no se llamaría buhonero, se llamaría patero o patunero o algo así ¿no?—

—¡que mas da! ¿quien querría comprar un búho?—

—¿sabes que te digo? que ya no te cuento la historia de las hijas del mercader—

—Mejor—

cuentacuentos: Las palabras llegaron, como si tal cosa, cuando dejó de buscarlas

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Las palabras llegaron, como si tal cosa, cuando dejó de buscarlas.

Hubiese estado bien acordarse de ellas cuando todos estaban a su al rededor, expectantes, pero se quedó mudo sin saber que decir y con la sensación como si hiciese varios días que no bebía agua, parecía que la lengua le iba a descarnar el paladar a cada pasada y la poca saliva que conseguía tragar hacía que la garganta le fuese doliéndole poco a poco, de la misma manera que te sentirías si tragases un puñado de monedas de céntimos, que solo dejan de doler cuando terminan su periplo en el estómago.

No le cabía en la cabeza cómo se le habían olvidado aquellas palabras que llevaba repitiendo durante años a escondidas. Las había leído por primera vez cuando con catorce años en el bosque escondido en un pequeño agujero que había visto en la pared de una roca por la que había entrado justo, no pudo salir, debido a la extraña forma que tenía la entrada que hacía que se te clavaran las aristas afiladas de la piedra si tratabas de dar la vuelta por donde habías entrado, así que tuvo que empezar a gatear por la grutilla con la esperanza de poder hallar una salida.

Horas estuvo gateando y arrastrándose por la piedra húmeda y fría, dejándose la piel de la palma de las manos, codos y rodillas en el camino. Hasta que al final llegó a una sala un poco mas amplia, donde un rayo de luz entraba por la cúpula. Aunque el agujero por el que la luz entraba era demasiado pequeño como para caber y estaba en lo alto. Así que desesperado se sentó en el suelo esperando tomar fuerzas para empezar a chillar y pedir auxilio.

Así estuvo un rato hasta que reparó que el rayo de luz apuntaba a la pared donde había unos dibujos grabados en la piedra, pero solo podía ver aquellos dibujos que iluminaba el rayo de luz directamente, ya que la oscuridad de la pequeña sala era casi total. Ensimismado en lo que estaba viendo dejó pasar el tiempo y a medida que el sol iba moviéndose podía ver mas historias dibujadas y curiosamente mas actuales en el tiempo; Si las primeras parecían estar trazadas de una forma muy rudimentaria y casi habían sido comidas por el musgo y la humedad, las últimas se veía claramente y se podía ver un trazado muy nítido casi de cómic, tan solo hubo un intervalo de tiempo en el que no pudo ver ningún dibujo, como si hubiera un hueco esperando, tras el cual, se encontraban las palabras que de tantos apuros lo habrían de sacar ese mismo día y en el futuro. Pues esas palabras daban la capacidad de dar vida a lo inerte, de hacer que la dura piedra se moviera de hacer que los troncos muertos de los árboles tomasen la forma de una balsa para descender por el río y llegar al pueblo poco antes de anochecer, de hacer cosas inimaginables…

Fue en el momento en que las palabras le volvieron a llegar, cuando se recordó la misma historia que os acabo de contar, por lo que cogió unos sprays de pintura y unas plantillas cuando dijo.

—Ya es hora de que rellene el hueco vacío con una pintura mas moderna—

cuentacuentos: Quizá sea tarde, pero aún tengo la pistola en el bolsillo

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Quizá sea tarde, pero aún tengo la pistola en el bolsillo… todavía no me han registrado, también ¿por qué iban a hacerlo? nunca he hecho daño a nadie, siempre terminan fiándose de mi, — díselo a Yon, nunca dice que no. Ven Yon, ayúdame a limpiar estos vómitos. Yon acómpañanos a comprar la bebida para esta noche, es una pena que no te hayan invitado a venir— ¡¡HIJOS DE PUTA!! si tan solo pudiera estrangular a cada uno con mis propias manos, uno por uno… sentir como dejan de forcejear cuando la falta de oxígeno les hace adormecerse. ¡DIOS! sería la polla… esa panda de desechos dejarían hueco para alguien que no malgastare el aire que respira.

Sería hasta poético, aunque alguien se me ha adelantado… yo no buscaba esto… la escena es imperfecta, están todos mezclados, no ha hecho distinción, incluso ha dejado a mas de uno de pie. Tendría que habérmelo cargado por torpe cuando tuve oportunidad.

Me pregunto que dirán los medios cuando hablen de esto, seguro que rellenan programas de tertulias diciendo que la culpa la tuvo la música que oíamos, no, eso ya está pasado de moda y ya pagaron el pato marilyn manson, pearl jam… ahora dirán que es por los videojuegos, claro, como si eso fuese determinante y no lo fuera estar rodeado de una panda de gilipollas todos los días. Pero por qué los mas estúpidos son los que…

Bueno, creo que ha llegado el momento, es hora de sacar la pistola… la policía ya se ha ido. Solo quedan  cuatro peleles, cuatro de mis peleles preferidos, mira como se ríen… puede que por poco. Me acercaré a ellos

—Míralos, sentados riendo… como que nada hubiera pasado—

— hombre Yon, pero si estás vivo… temíamos que fueras tu el que ha abatido la policía… — y se rieron todos al unísono como una bandada de corvates graznando por un trozo de carroña

—Si, podría haber sido yo —

Jeje, mira como se han callado al verme sacar la pistola… Pues al final va a ser mas poético de lo que esperaba. Está anocheciendo y el olor a sangre reseca de la masacre de por la tarde, hace que el ambiente sea perfecto, además, los pantalones orinados de Santos le dan el toque final. Bueno, sería perfecto una pena que solo tenga la pistola cargada de salsa de tomate.

cuentacuentos: Las emociones humanas habían desaparecido con su cerebro

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Las emociones humanas habían desaparecido con su cerebro y aquellas gotas de agua que caían sobre su rostro, no la transmitían nada.

Miró al cielo sin poder evitar el preguntarse si antes eso mismo le hubiera hecho sentirse de una forma especial, conocía su pasado, incluso era capaz de actuar igual que su antiguo yo, pero era incapaz de sentir. Todos los recuerdos relevantes de Emna habían sido almacenados para una ocasión como esta, recordaba como había conocido a Adrián, recordaba como de niña se rompió la rodilla al caer de un caballo, recordaba incluso los segundos anteriores a su primera muerte.

laradana

laradana

Las primeras intentonas habían sido un fracaso, sus nuevos cerebros híbridos habían muerto a las dos semanas de ser implantados por la incapacidad de asimilar tantos recuerdos y sentimientos, los doctores determinaron pues en eliminar los sentimientos y dejar solo los recuerdos, con la esperanza de que con el tiempo los primeros nacieran solos.

No fue así, los años pasaron y lo que en su comienzo fue ilusión y esperanza, tornó en desesperación y rechazo, Adrián dijo, que aunque se comportaba y reaccionaba igual a similares situaciones, ella no era ella, no sentía su calor ni en el día a día, ni en la noche. Sus hijos, mas reticentes a abandonarla, hicieron un esfuerzo aún mayor al comprobar que ya no era la madre que cariñosamente los besaba cada vez que los iba a visitar, pero el tiempo y la sensación de que nunca más el viento soplaría para su madre, hizo que tomaran la decisión de abandonarla.

Y ahí se encontraba, de pie, en la mitad del parque al lado de un columpio mecido por el viento y con el cuerpo empapado por la lluvia, tratando de recordar, tratando de sentir, tratando de pensar porqué aquellos que se supone que tenían sentimientos la habían dejado sola.

cuentacuentos: Los países enfermaron de guerra y comenzaron a vomitar sangre

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Los países enfermaron de guerra y comenzaron a vomitar sangre. La enfermedad, comenzó lenta, pero no cejó un sólo día en su intención de adueñarse de las almas de todos y cada uno de los aquellos seres miserables. Ellos no se daban cuenta, pero estaba ahí, YO estaba allí.

Como un gusano lentamente me fui abriendo camino dentro de la manzana, campando a mis anchas, engordando, nadie me paraba, nadie me detenía, cada mirada a otro lado, cada insulto velado, cada susurro ponzoñoso, me hizo engordar mas y mas.

La última bomba extraviada cayó en frente de tu casa, estabas mirando por la ventana, el vaho que dejaba tu respiración sobre el cristal, dibujaba la v boca abajo, apareciendo y desapareciendo con cada respiración. Tu mirada al infinito tan solo emborronaba los edificios derruidos, aunque podías distinguir la figura de un árbol a lo lejos, ardiendo, como tu corazón, que latido a latido llevaba sangre a una dolorida cabeza que quería explotar. Una gota de roja corría por tu mejilla, pero daba igual, estabas viendo, como el fuego que quemaba el árbol venía hacia ti, como una horda de fieros Unos dirigidos por Atila, en ese momento tu respiración se había cortado y el choque de la caballería, te hizo caer de espaldas al suelo, te golpeaste la cabeza y lo demás… es historia.