Terremoto

relatos 3 Comentarios »

Conocía aquella sensación, sabía lo que vendría después; El ruido era casi insoportable y parecía que la casa se vendría abajo… No pudo evitar pensar que pasaría si eso sucedía:

-Como yo estoy en un primero, todo el peso de los demás edificios terminarían aplastándome, ¡cuánto mejor sería vivir en un ático!, así tal vez con suerte, en el último momento antes de estrellarnos contra el suelo podríamos saltar hacia arriba, no nos pasaría nada… Pero no puede ser, seguro que eso lo ha pensado ya mucha gente antes… ahh! por eso nadie quiere las plantas bajas, para no ser aplastados en caso de terremotos. Les tengo que decir a mis padres que tenemos que vender este piso y comprarnos uno que esté arriba, cuanto mas arriba mejor, así nos dará mas tiempo a prepararnos si todo el bloque se termina cayendo-

El ruido se hizo mas fuerte por momentos por lo que Leticia se tapó los oidos fuértemente con las manos, esperando que terminara de una vez.

-Si no logro convencer a mis padres de compren otro piso, tendré que intentar que por lo menos cambien de sitio el contenedor de la basura, todas las noches me termina despertando el maldito camión.

PS: esta entrada está dedicada a Manzacosas. Se le echará de menos.

El ciclo de la basura

general 3 Comentarios »

Vídeo encontrado vía yonkis, muy instructivo y curioso en algunos momentos. Merece la pena ver sus 21 minutos.

Unas prospecciones infructuosas

mi vida, vilviestre 4 Comentarios »

Al final ni puente, ni fin de semana de descanso… me tocó primero trabajar, y segundo estar limpiando una antigua casa que data de principios de 1800, y de una cosa por lo menos me he dado cuenta, que el síndrome de diógenes es también distinto entre los pueblos y ciudades. de vez en cuando, aparece en televisión la típica casa con una persona afectada con esta enfermedad, que se caracteriza por tener la casa llena de todo tipo de basuras y mierda en general, yo afortunadamente no he tenido que lidiar con esos montones de basura, pero si con montones y montones de sacos y cajas de serrín, maderas de todo tipo, desde los mejores leños )u hornijos como los llamamos en Vilviestre( hasta trocitos de cajas de fruta o astillas de madera, todo ello aderezado con años de acumulación y como no, humedad…

Resulta que los anteriores dueños de la casa, recogían cada pequeño trozo de madera que se encontraban por la calle )aunque fuese viruta de una serrería( les daba igual lo que fuese, con tal de que pudiese dar calor al quemarse, el problema de ello, no era ese, el problema radicaba en, como os he contado que había cantidades ingentes y en ocasiones con la humedad estaban podridas por completo haciendo inservibles esos preciados bienes. Pero ello no detenía a nuestras trilloincansables “hormiguitas” que día tras día seguían acumulando por si el crudo invierno llegaba no las pillase desprevenidas.

A medida que íbamos levantando capa tras capa, encontrábamos otros utensilios, bicicletas rotas, piedras, tejas, muchas tejas )eso si rotas( cazuelas, pequeños baúles de madera podridos… mi tío ha dicho en un momento, dime un año, y seguro que encontramos basura de ese año. Por lo menos cada vez que veíamos un utensilio que se salía de lo normal, era como hacer un viaje al pasado, una pizarra de escuela de las antigüas )a saber como fué a parar ahí(, un arado romano, varios trillos… todo eso hacía volar mi imaginación y me amenizaba el trabajo: Imagínate que encontramos un baúl, en el cuál alguno de los dueños que haya pasado por esta casa dejó algo de valor y lo encontramos nosotros años después, eso estaría bien… o algo antiguo que se pueda restaurar, quedaría bonito… pero mi gozo en un pozo, tras mucho escavar y quitar madera, tejas, mierda )en general( y polvo, ni he encontrado el tesoro de ningún temible bandido, ni se ha podido recuperar nada para aunque sea adornar en una casa.

Pero he de decir, que este fin de semana me lo he pasado bien.