La danza de las máscaras (capítulo dos)
relatos Sin Comentarios, Anímate a escribir »Cogí el coche dudando si lo que había visto era un sueño, que me estaba volviendo loco, o de verdad me había pasado.
Tan ensimismado iba que cuando hice la rotonda que está después de las funerarias yendo hacia el polígono de villalonquejar, choqué contra lo que me pareció un jabalí, salí del coche envuelto en la neblina del gas de los airbags la cual apenas dejaba respirar, pude ver como no tenía ningún rasguño, aunque lo que tampoco pude ver fue rastro del animal, ni siquiera restos de sangre, no terminaba de escapar del shock, ¿que me estaba pasando?
Atónito mirándome las manos como si en ellas encontrase la respuesta, casi termino atropellado por una decena de motos, todos llevaban una máscara de gas puesta en la cabeza. Uno de ellos, que se distinguía del resto por llevar una moto de color blanco, se bajó de ella y a la vez que se me acercaba me preguntó por mi estado, a lo que yo contesté que bien, en ese momento me mostró una máscara, y con un gesto me invitó a ponérmela.
Tras aquello, y haberse asegurado que estaba bien colocada, me dijo que mirase debajo del coche. En un principio no veía nada raro, pero con el paso de los segundos era como si mi vista se aclarase, la visión era terrible, la niña, no era un jabalí, era la niña de mi sueño, era la niña de ojos negros, era la niña de la pasada noche, aún retorciéndose traté de acercarme, al acercar mi mano a ella, uno de los motoristas sacó un arma de su bolsillo, de la cual tras apretar el gatillo salieron dos cables que electrocutaron a la chica y terminaron por rematarla.
-Tenemos que marchar- dijo uno
-¿Pero, que hacemos con este?-
-Me quedaré con él hasta que llegue el resto-
Tras estas palabras todos se fueron a excepción, del de la moto blanca
-¿Que ha pasado? ¿Por qué la habéis matado?-
-Todo a su tiempo-
pasaron 10 minutos cuando al final de la carretera pude ver a centenares de personas andando, todas ellas también con mascara, -Irás con ellos- Me dijo, tras lo cual se subió a su vehículo y me dejó atrás, por lo que me terminé por unir a la marcha de los enmascarados como si fuera un grotesco baile de carnaval, en el que todos íbamos con el mismo traje, nos dirigimos hacia un nuevo futuro.







